Qué debe tener la web de una empresa para traer clientes
Una web puede ser bonita y no traer una sola llamada. Estas son las cosas que marcan la diferencia, y una lista para comprobar la suya en cinco minutos.
Para la mayoría de empresas, la web es el primer sitio donde un cliente comprueba si merece la pena llamar. Puede ser bonita y no traer ni una sola llamada: lo que decide si funciona no es el diseño por sí solo, sino un puñado de cosas bastante concretas.
Que cargue rápido en el móvil
La mayor parte de las visitas llega desde el teléfono, a menudo con peor conexión que la de la oficina. Una web que tarda en cargar pierde a la gente antes de que lea una sola línea.
La velocidad depende mucho de cómo está construida. Las webs hechas con constructores pesados cargan código que nadie usa; una web con código propio carga solo lo que necesita.
Que se entienda en pocos segundos
Quien entra en su web tiene que saber enseguida dos cosas: qué ofrece su empresa y qué puede hacer a continuación. Si tiene que buscarlo, se va.
Eso no se resuelve con diseño, sino con orden: decidir qué va primero, qué sobra y qué se le propone al visitante en cada página. Los textos importan tanto como las imágenes.
Que se parezca a su empresa
Las plantillas compradas tienen una ventaja, que son rápidas, y un problema: las usan cientos de empresas. Una web hecha a medida parte de la identidad del negocio, y eso se nota en la confianza que transmite.
Que Google la entienda desde el primer día
Hay una parte de la web que el visitante no ve y que decide si Google la encuentra: las etiquetas que describen cada página, la velocidad, las versiones de idioma bien declaradas y los datos estructurados que le explican a Google qué es cada cosa. Hacerlo bien al construir la web cuesta mucho menos que corregirlo después.
Que sea suya
Es la parte que menos se revisa y la que más problemas da. El dominio, el alojamiento y el código deben estar a su nombre. Si algún día decide cambiar de proveedor, tiene que poder llevárselo todo sin pedir permiso a nadie.
Una web que no está a su nombre no es del todo suya: es un alquiler.
Que pueda actualizarla usted
Horarios, servicios, fotos: hay partes de la web que cambian a menudo. Si cada cambio depende de otra persona, la web acaba desfasada. Lo razonable es que esas partes se puedan editar sin tocar el código.
Compruebe la suya en cinco minutos
- Ábrala en el móvil con los datos, no con el wifi: ¿carga rápido?
- Enséñesela a alguien que no conozca su empresa: ¿entiende en pocos segundos a qué se dedica?
- ¿Hay una forma clara de contactar desde cualquier página?
- ¿El dominio está registrado a su nombre? Puede verlo en el panel de su proveedor.
- ¿Puede cambiar un texto o una foto sin depender de nadie?
- Busque el nombre de su empresa en Google: ¿aparece su web la primera?
Si alguna respuesta es «no», ya sabe por dónde empezar. Y si prefiere que lo revisemos juntos, en BENAMAR hacemos webs corporativas a medida, a su nombre desde el primer día.